Terapia de Biodecodificación Rizoma, para sanar nuestro presente

En las sesiones se busca a través de un árbol genealógico, fotos y de un cuestionario sobre la historia propia, las causas más sutiles y antiguas de los conflictos, dolores o diagnósticos médicos y luego se realiza un acto simbólico de reparación.

Nuestros padres biológicos, siempre serán nuestros padres. Sean como sean y estén donde estén. Juzgarlos no tiene sentido, porque nos expulsa de la fuerza de la vida que se nos da a través de ellos. Conocerlos es un viaje, a veces paradisíaco, a veces de tren fantasma. Estamos entrelazados a través de la filiación, y pertenecemos a un sistema.

Somos padres íntimamente relacionados con nuestros progenitores. Las mujeres que somos muestran la cara de lo que fueron nuestras abuelas y bisabuelas. Y los mecanismos de huida, ataque y defensa suelen ser copias fieles de las herramientas que ellos tuvieron en su momento, no de las nuestras.

Pero, por qué entender estas afirmaciones. El motivo es que es necesario conocer el pasado ya que la biodecodificación no hace genealogía para buscar la causa de un conflicto o de una enfermedad, porque la causa siempre es una maraña de causas indescifrables, complejas y sobretodo sutiles. Lo que se buscan son pistas, sincronías, y revelaciones.

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El concepto de conflicto desencadenante de una enfermedad no es sencillo de explicar porque se basa en los postulados del doctor Ryke Geerd Hamer, un médico alemán que estableció leyes médicas muy lejanas a la medicina convencional.  A modo de resumen podemos decir, que toda enfermedad para él empieza con un suceso puntual, vivido con dramatismo y en soledad. Una sensación que no pudimos transmitir con palabras. Ese no suele ser el comienzo de los síntomas, que aparecen generalmente cuando el conflicto se resuelve.

Lo que advierte la biodecodificación es la existencia de otros conflictos que «resuenan» con el desencadenante a lo largo de la historia de la persona (y de la prehistoria también). Estos programantes van haciendo huella, son hechos puntuales unidos por una temática. La temática de cada uno es nuestro hilo conductor, el riel donde estallan nuestros problemas.

El cuerpo es el mapa. Si los síntomas son en las mamas, nos hablan de una historia de conflictos de nido. Si el problema está en los huesos (la estructura básica), seguramente tengamos que buscar historias (y programantes) de desvalorización.

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Conflictos programantes y desencadenantes 

No es lo mismo si el tejido afectado pertenece al dominio del endodermo (o tronco cerebral), al mesodermo (sustancia blanca y gris) o al ectodermo (corteza cerebral). Estas capas embrionarias diferencian partes de nuestro cerebro que se hicieron cargo de las funciones biológicas a lo largo de la historia de la evolución.

*La primera capa se relaciona con el control de los órganos vitales. Por lo tanto, con conflictos de reproducción y supervivencia (es la capa que compartimos con todos los seres vivos).

*La segunda capa controla los tejidos de protección.

*La tercera controla el movimiento y el desplazamiento, apuntando a conflictos ligados a la estructura y el movimiento.

*La cuarta capa controla los tejidos y los órganos externos, y de pase (o conductos). Esta nos sugiere conflictos sobre la comunicación y el territorio, muy propios de nuestro desarrollo evolutivo actual.

Cuando los órganos afectados pertenecen a las dos primeras capas, generan masa (tumefacciones) cuando el problema de la persona está activo y la masa se detiene o deteriora cuando el conflicto se soluciona. Si los órganos pertenecen a las últimas capas, se ulceran en fase activa del conflicto y reparan haciendo masa cuando el conflicto se resuelve. Un cáncer de cuello de útero se descubre con el conflicto resuelto. Un cáncer en la glándula mamaria, si está activo, denuncia un conflicto que aún perturba a la persona.

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¿Cómo funciona la Biodecodificación Rizoma?

*La terapia de Biodecodificación Rizoma no reemplaza ningún tratamiento médico si no que busca las causas más sutiles, antiguas y problemáticas para la persona, y comprende desde otro paradigma los ciclos de cada sintomatología.

*»Todo aquello que quiero decodificar tiene un viaje previo. A ese viaje lo llamamos hilo conductor. Se trata de la temática principal que se repite en varios hechos a lo largo de la historia» agrega Vázquez.

*La terapia busca los conflictos disparadores de la problemática y luego los programantes: aquellos hechos que en la vida del consultante y durante su gestación fueron haciendo huella en la misma temática (por ejemplo abandono, soledad, abuso) para que en algún momento “explote” afectando el cuerpo o el mundo emocional.

*Se decodifica un dolor, un diagnóstico médico o un síntoma. Un temor, un vínculo roto, un vínculo tóxico, un conflicto emocional, un accidente, un tormento, un obstáculo, un misterio.

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Metodología que cura

*El consultante responde un cuestionario sobre su historia. Además arma su árbol genealógico. El terapeuta abre su carta natal y su revolución solar.

*Se solicita al consultante que traigan fotos de su sistema familiar y de su infancia.

*Con las imágenes presentes, «decorando» el consultorio, se evidencian expresiones y cuerpos. En algún momento de la vida del consultante o de sus padres los cuerpos pierden espontaneidad, se acortan, se encierran. Las fotos pueden leerse desde varios planos y con diferentes objetivos.

*Se realizan tres o cuatro encuentros para encontrar el hilo conductor de la historia. Se buscan “dobles karmáticos” en torno a sus ancestros.

*Finalmente se hacen actos simbólicos de reparación, meditaciones chamánicas y constelaciones rizomáticas, donde el consultante configura a su familia y su problemática con objetos, fotos familiares y muñecos. Se encuentra entonces su mecanismo y su funcionamiento ante los conflictos y así, se reordena su sistema y despliegan sus posibilidades de futuro.

Por Violeta Vázquez, Biodecodificadora Rizomática. Autora de los libros “Basta de repetir la historia Familiar” y de “Dar la Teta” (Editorial del Nuevo Extremo)